Desvirtualizar a un ídolo



¿Cuántas veces has soñado con conocer a tu artista favorito? Casi todos nos hemos imaginado pidiéndole un autógrafo a nuestro ídolo, o hemos fantaseado con tener un encuentro casual en un ascensor… pero, ¿qué pasa cuando esto ocurre?

Por mi trabajo, desde muy joven he tenido la oportunidad de conocer en persona a un montón de cantantes: desde Rocío Jurado hasta Jennifer Lopez, pasando por Pablo Alborán o Justin Bieber. Y, si bien es cierto que yo casi no he tenido historias negativas, al margen de los aires de grandeza de JLo, en boca de otros he escuchado de todo.

No siempre están por la labor ni de hacerse una foto ni de firmarte un autógrafo en una servilleta

Hoy, una amiga me ha dicho: “¿Me puedes presentar a Aitana?” ¡Como si yo me fuese de pinchos con ella todos los jueves! Y he pensado… ¡Qué difícil es desvirtualizar a un ídolo y cuán decepcionante puede ser darte cuenta de que no es como te esperabas! Y ojo, porque Aitana es adorable. Los artistas también tienen sus días, momentos en los que sus inseguridades les atormentan y otros en los que están pensando en la bronca que acaban de tener con su churri. No siempre están por la labor ni de hacerse una foto ni de firmarte un autógrafo en una servilleta, y mucho menos de grabarte un saludo en vídeo para tu prima de Logroño… (esto debería erradicarse).

Esta semana he publicado en este periódico una entrevista con Melanie C, la deportista de las Spice Girls, y conmigo ha sido exquisita y muy ‘normal’. Pero, siendo alguien a quien admiro mucho, ¿qué hubiera pasado si hubiese sido un cardo? Honestamente, lo habría pasado mal. Ninguno estamos preparados para que se nos caiga un mito y, aunque por mis vivencias los más grandes son los más simpáticos (mis mejores experiencias han sido con Victoria Beckham y Beyoncé), piénsalo bien antes de pedirles una foto porque hasta el triunfito más nisu te puede sorprender para mal.